Les dejo estos registros fotográficos de la semana pasada. Son distintos momentos y objetos, pero sin embargo tienen alguna conexión entre sí.
El sábado fuimos con la Andrea y la Marifer a ver a la Pequeña Gigante frente al Museo de Bellas Artes. Además del bonito e impresionante espectáculo teatral en sí, fue bonito ver también a más de 100.000 santiaguinos, especialmente niños y niñas, en la calle viviendo un verdadero carnaval.
La emoción que pude ver en la gente tal vez tenga que ver con la experiencia tan especial de ver a una niña pequeña convertida en una heroína gigante. La muñeca chica vista en grande y las personas grandes convertidas en duendes pequeños.
Luego, el lunes y martes, tuve que viajar por motivos de trabajo a Coyhaique, ciudad del extremo austral de Chile que yo no conocía. El verano, con sus cielos absolutamente despejados, me regaló las siguientes postales a través de la ventana del avión, en el vuelo de regreso a Santiago. Por un lado, el Lago Llanquihue con el Volcán Osorno, y por el otro, el Océano Pacífico sin nubes, reflejando en todo su esplendor los rayos del sol.
Pude experimentar entonces la sensación inversa a la del sábado. Esta vez la emoción vino de poder ver lugares gigantes convertidos en cuadros pequeños que caben dentro de mi cámara fotográfica.Como para pensar que la magnitud de las cosas no tiene que ver con su tamaño físico en sí, sino con el ángulo desde el cual uno las ve, que les da -por decirlo así- un "tamaño emocional" propio.
Un abrazo para ustedes, hasta fines de febrero.
Espero ver fotos, mira que esta es una excelente oportunidad para mí de conocer Chile a la distancia. Felices vacaciones!
ResponderBorrarhola
ResponderBorrarque rico ya muchos estamos de vacaciones, se nota en algunos blogs. A disfrutar!
mis saludos :-)
Disfrútalo Pablo. Excelente tu mirada íntima a tu tierra.
ResponderBorrarZenia desde http://imaginados.blogia.com
Disfruta del descanso...
ResponderBorrarUn abrazo
quedamos a la espera de tu retorno, también espero ver imagenes de ese sur, mi sur, del cual yo vengo llegando
ResponderBorrarsaludos
Estimado Pablo:
ResponderBorrarHace rato que no me daba una vueltecita por tu mirador y como siempre esta notable.
Recojo de todo ello esto dos puntos que me hicieron más sentido:
La pregunta sobre el hoyo en el antiguo latino: "¿Los personajes allí retratados eran en realidad los obreros de la nueva patria socialista por construir o eran sólo un anticipo de los obreros que cavaron este hoyo, y que pronto comenzarán a levantar allí el nuevo edificio? Quien sabe..."
y el rescate del valor artístico y poético de Paolo Salvatore, que gran personaje.. es justo que las nuevas generaciones no lo idolatren como se merece. Era sobre todo un GRAN CANTANTE.
Felices vacaciones.
Johny
Monseñor de la Bloggósfera,
ResponderBorrarNo puedo dejar de sorprenderme frente a su análisis dialéctico acerca de lo que -parafraseando a zamorano-, es lo bonito y lo importante.
Ese concepto de tamaño emocional, sin duda que da para reflexionar...paténtelo antes que un robatalento se lo apropie.
Con admiración,
Xebeche
El que habla fuerte y no dice nada
No hay nada más bello que mirar con ojos de niño.Realizarlo dulcifica la vida.
ResponderBorrarSaludos de niña vieja.