viernes, 19 de diciembre de 2014

Los recuerdos pasan pero la Historia queda

12 de octubre de 2014, recordando el 11 de octubre de 1973.

Palabras y canciones en homenaje a Mario Morris Barrios, 27 años, ejecutado político en Pisagua.

Cerro Esperanza, Valparaíso, Chile.



viernes, 11 de abril de 2014

Silvio Rodríguez - Hallazgo de las piedras

El mundo entra por la puerta
con mil sabores que no puedo recordar.
Cómo ha crecido lo que miro:
los viejos ruidos ya no sirven para hablar.

Ya descubrí los ascensores,
los cines y las construcciones,
la fosforera y el avión.
Y otras cosas que conozco bien,
que cuando niño no sabía observar
(entonces no necesitaba:
con los juegos siempre basta para comprender).

Crecí parejo como un cielo
lleno de objetos que brillaban con el sol,
como vivir frente a un espejo
y no saberlo hasta tocarme y verme yo.

Y todo crece en cada libro,
en cada cinta, en cada cuento,
en cada vista alrededor.
Y es doloroso aprender a vivir:
todo profana la atención vital.
Hay tantas luces en la sala,
tanta gente que nos llama, que no se oye nada.

Este pedazo de la Historia
es aguerrido para ver y reposar.
Parece que es definitivo:
se rompe todo y todo vuelve a comenzar.

(1968)


viernes, 14 de marzo de 2014

Un viaje en tren a Paris y gracias a la vida

Recuerdo de concierto de Joan Báez el 24 de diciembre de 1980 en Paris

Imagina que eres un niño de seis años y que es diciembre de 1980.

Piensa en un viaje familiar en el coche-dormitorio de un tren, contigo en la cama de arriba de uno de los camarotes, tu hermana en la cama de arriba del de enfrente y tus padres abajo. Entre sueño y sueño, te asomas a mirar asombrado por la ventana cada uno de los cuatro países y tres fronteras que atravesará el ferrocaril en su andar.

Observa cómo partes al anochecer desde la estación Friedrichstraße de Berlin, y vas atravesando de noche por las estaciones de Magdeburg, Hannover, Dortmund y Köln, amaneciendo al día siguiente entre Aachen y Bruselas, y arribando en la mañana a Gare du Nord en Paris. Sientes la fascinación de oír un nuevo idioma, que sobrepasa con creces el asombro que habías imaginado al partir. En cada estación del metro que recorres durante esos días se te queda grabada la palabra "Sortie" (Salida), como la primera de tu escaso vocabulario en francés.

Las plazas y veredas, llenas de árboles y mercados navideños, bullen de gente y el invierno francés está cargado del calor propio de los ajetreos callejeros de fin de año. ¿Recuerdas que alojaste durante estos días de vacaciones en la casa de un famoso pintor en el barrio latino, cuyo hijo Pietro tenía un gran piano donde fuiste testigo del nacimiento de tu hermana como futura creadora musical?

A esa edad te gustaba dibujar las torres más altas del mundo y tus preferidas eran la de Moscú, la de Toronto, la de Berlín, pero por sobre todas, la Torre Eiffel de Paris, la misma que de pronto te tomó por sorpresa, sin previo aviso, al aparecerse por una pequeña ventanilla subiendo la escalera de caracol de la iglesia de Notre Dame.

Y entonces ahora vuelve a imaginar como, un día cualquiera de esos, al anochecer, caminas de la mano de tus padres y tu hermana hacia el este por Rue de Buci, sigues por Rue Saint-André-Des-Arts, tomas Rue Danton a la izquierda una cuadra hasta doblar a la derecha por Quai-Saint-Michel, orillando el Sena. Luego cruzas de nuevo a la izquierda por Petit Pont y de pronto te encuentras inmerso en una multitud de gente -franceses, europeos del este y del oeste, africanos, latinoamericanos- frente a una Notre Dame iluminada.



Te subes en los hombros de tu padre y, en medio de todo, se te aparece Chile al oír la voz de una gringa (que canta parecido a como tu madre canta "We shall overcome") dando Gracias a la Vida.


jueves, 9 de enero de 2014

Payo Grondona

Hay un planeta donde la gallá se junta a hacer amistades, componer el mundo, canturrear, caminar y pololear con vista al mar. Ahí, los sueños, proyectos, amores y tincadas se echan a andar al fragor de una paila marina en la costanera rumbo a las Torpederas. Para animar la conversa, hay vino tinto y blanco, pal gusto de cada cual. No hay persecuciones, muertos ni cárceles secretas.

En ese lugar, todas las noches canta, con varios más, el Payo Grondona. Y puta que es ingenioso, que canta bonito y que se pasa bien...