lunes, 11 de diciembre de 2006

"Señor Pinochet..."

"Señor Pinochet..."

Escudriñando en mis recuerdos infantiles, es posible que así comenzara una carta que en la segunda mitad de los años '70 le enviara al dictador una amiga nuestra y vecina de Potsdam. Tendría ella unos 6 años más o menos y le escribía desde el exilio una carta personal al general pidiéndole que liberara a su padre de la cárcel. Se llamaba Tania y era hija de Exequiel Ponce, dirigente en la clandestinidad del Partido Socialista en Chile. Creo recordar dibujos en que ella ponía la cara de su padre tras unos barrotes de una prisión. Los niños alemanes, que algo de memoria histórica llevaban incorporada por relatos e historias familiares (sólo habían pasado algo más de tres décadas del holocausto nazi) le decían -con cruel franqueza- que probablemente su padre ya estaba muerto, pero ella se aferraba a la esperanza de tenerlo preso pero vivo, de modo que pudiera leer sus cartas.

El general nunca se dignó a darle una explicación. Como tampoco se la daría a mi primo Mario por su padre Mario Morris, a Daniela por su padre Sergio Peña, a Javiera por su padre José Manuel Parada, a Paula por su hermano Carlos Godoy, a Manuel por su padre Manuel Guerrero, a Daniela por su padre Freddy Taberna, a Alan por su padre Alan Bruce, a Eduardo por su padre Eduardo Canteros, a María Paz por su padre Marcelo Concha. Como nunca se la dio a ninguno de los familiares de los miles de asesinados y detenidos desaparecidos. Como tampoco se la dio a todos los y las decenas de miles de torturados y torturadas. Como tampoco se la dio a las y los cientos de miles de compatriotas exiliados. Como no se la dio a mi familia, que como tantas otras en Chile, tiene el triste record de haber experimentado en carne propia todas estas atrocidades. ¿Delito? Querer y exigir una sociedad más igualitaria, más justa, más democrática, y comprometerse activamente en pro de estos ideales.

Y cuando pudo dar explicaciones optó por la ironía y el tono burlón del genocida. "Pero qué economía más grande..." diría a principios de los noventa cuando se iniciaron las exhumaciones de cadáveres en el Patio 29 del Cementerio General, fosa en que se enterró clandestinamente a cientos de víctimas de la represión militar y se descubrió que en algunos nichos habían sido lanzados dos cuerpos. Y no hubo aplicación de la justicia para el dictador.

En suma, Pinochet de algún modo representa y sintetiza en su figura pública varias de las peores características de esta particular especie que somos los chilenos. Traidor, cínico, cruel, arribista, cobarde... sobre todo cobarde. Y esto, disponiendo de todo el poder absoluto del Estado sin contrapesos llevó a la tragedia que conocemos y cuyas heridas aún llevamos en el cuerpo y en el espíritu.

Ahora que por fin se fue de este mundo, su familia pide humanidad, pide gestos de grandeza, pide paz. Y claro, seguro que sus hijos y nietos ven en él al padre de familia y al abuelo al que guardan afecto. Una de las grandes lecciones de la película "La Caída" ("Der Untergang") es que incluso la mayor de las bestias -como el caso de Hitler- puede ser al mismo tiempo un hombre completamente normal en su vida íntima. Eso es precisamente lo que hace más patente el carácter de ogro de estos personajes nefastos. Tipos que pueden jugar con sus nietos el domingo por la tarde y que al lunes siguiente estarán dando órdenes para torturar y asesinar a sus opositores.

Lo que yo espero es que haya alguna vez algo similar a la justicia para tantas víctimas de tanto sufrimiento a manos del dictador. Que los cómplices y colaboradores de la dictadura no se escuden en la muerte del anciano general para expiar sus propias culpas. Que nunca más en Chile haya un Pinochet. Que generemos mecanismos para erradicar los Pinochets que a veces laten de modo difuso en nuestra sociedad y que afloran con la intolerancia, el arribismo, el racismo, la xenofobia y el autoritarismo. Y que de una vez por todas la memoria histórica quede reestablecida y se llame a las cosas por su nombre: al pan, pan, al vino, vino, y al dictador, dictador.

17 comentarios:

  1. que ganas de nombrar en una sola palabra a aquellos que no podrán compartir con nosotros este hito, los que aplastaron, cayaron, taparon de tierra, agua, arena y sal...nombrémoslos con la esperanza de un chile que grita, llora ríe y patalea, que exige y critica, que baila y escucha, que respeta...y que nunca, nunca olvida

    te abrazo, en este compartir de alegría amarga

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  2. Que noticia buena!

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  3. Qué lindo lo que escribiste... Gracias por tus palabras.

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  4. Glorioso post,Pablo.

    Abrazos desde España.

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  5. Pablo,
    Esa carta representa el sentir de tanta gente.
    Me hubiera encantado poder leerla.
    No se si te la puedas conseguir..te cuento que yo escribo tb para una revista digital colombiana que le están dando amplia cobertura a la muerte del dictador.
    Si te la puedes conseguir pa publicarla, feliz, la mando con tu link más el nombre de tu amiga que la escribió, creo que eso es más potente que cualquier cosa.

    Cuídate mucho.-

    Don Chere

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  6. Me apena decir que al parecer me he acostumbrado a que el mundo sea injusto. No tengo ilusiones de justicia, por lo tanto. Aunque Pinochet hubiera vivido 10 años más y los hubiera pasado todos en un calabozo, no sería pago por todos los crímenes de los cuales fué responsable. Algo similar con sus cómplices. Ahora al morirse me da una sensación de alivio; hay un tipo menos en el mundo con esos valores, los que permiten asesinar, torturar.

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  7. Qué se puede decir ante la verdad? Sólo confirmarla. Lo que dices Pablo, es real, lamentablemente sucedió en nuestro Chile. Como tantos compatriotas, lo viví y a menudo pienso que si vivo para contarlo es gracias al sacrificio de aquellos que cayeron y te puedo asegurar que eran personas con grandes valores, creían en una sociedad más justa y solidaria. Pero.... nos quebraron los sueños y los ideales, nos arrancaron de nuestros seres queridos, vimos nuestras madres llorar y conocimos las barbaridades que sólo habiamos visto en imágenes o relatos de jóvenes uruguayos y brasileños que emplean un vocablo terrible, nuevo para nosotros: tortura. Les escuchamos, creíamos que eramos conscientes pero..... al parecer no le dimos la importancia que merecía. Luego vino el día aciago aquel y por todos los rincones de la patria una bestia desbocada nos aplastó. Quisiera expresar tantas cosas, que hemos mantenido calladas por décadas porque al parecer la mordaza y la venda se impregnan en la piel. Pero no es la venda ni la mordaza, es el recuerdode tantos cros. mutilados y asesinados. A pesar de todo, también dentro de la tragedia fuimos testigos de hermosos dramas de solidaridad, de ingenio, de creación artística tras las rejas. A modo de ejemplo , puedo decir que en 3 Alamos se jugaba al golf y la pelota era una naranja. En prisón, asimismo se organizaron olímpiadas deportivas y obras teatrales. Es el gran orgullo de los sobrevivientes...... vencimos a la barbarie. termino aquí mi relato,pido excusas si me explaye demasiado,pero frente a la muerte del tirano, lo único que puedo decir, repitiendo las palabras de una pobladora de Santiago.... no merecía respirar el mismo aire que nosotros. Pablo, te felicito.

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  8. Ante la pregunta de Jaime, lamentablemente no tengo copia de la carta a la que hago mención en mi post. A Tania Ponce la dejé de ver en 1982 -hace 24 años-, al volver mi familia a Chile y no supe más de ella. Pero guardo viva en mi memoria la imagen de ella pequeña junto a su madre, la tía Margarita, haciendo esfuerzos casi sobrehumanos por la libertad de su padre y esposo, la que nunca llegaría (entre estos las cartas y dibujos que le hacía Tania).

    Buscando en google, tratando de seguirles la pista, descubrí la transcripción de dos cartas que Exequiel Ponce les envío desde Chile a la RDA a su mujer y su hija antes de ser detenido y desaparecido por la DINA. Al leerlas ahora, pienso que tal vez Tania le escribía a su padre como respuesta a éstas, y luego a Pinochet al saber de la detención de su papá.

    Otra cosa que descubrí es un artículo en un diario alemán de marzo de este año, donde entrevistan a alemanes que compartieron con chilenos exiliados en esos años. En el quinto párrafo, el señor Gerjard Hinze dice que "él nunca olvidará a la niña Tania Ponce, que tenía entonces 6 ó 7 años, y portaba en un acto de solidaridad con Chile una pancarta escrita por ella, que decía 'Pinochet: soy Tania Ponce, deja en libertad a mi papá Exequiel Ponce".

    En fin, miren la de recuerdos que me han venido a propósito de la muerte del dictador. Tal vez ahora sería ya momento de "despinochetizar" la conversa y poner el foco en estas historias dispersas por el mundo, que qeudaron sin final feliz parta tantos y tantas.

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  9. La verdad hay que reconocerla, de que se hizo mucho daño, se hizo. Las familias que quedaron con heridas cada vez recordaran la pérdida o la lejanía obligada de algún ser querido por exilio.
    Ponerse en los zapatos del otro, es lo que marca la diferencia y recién ahi puedes llegar a entender su sentir.


    Hasta luego y mis SALUDOS ;-)

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  10. Querido Pablo:

    Me uno fielmente a tus palabras...mantengo la memoria de todas las víctimas...

    Un abrazo grande amigo...por el fin de este estúpido ciclo de nuestras vidas...

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  11. Contundente y preciso Pablo, cualquier agregado queda absolutamente de más.

    Saludos,

    Johny.

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  12. Las muertes y torturas me parecieron de una crueldad enorme, pero me pareció más cruel aún las ironías con que Pinochet contestaba,eso reflejaba la esencia de lo que era: un tirano desprovisto de la más mínima sensibilidad con el ser humano.

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  13. fué noticia el domingo, fué noticia el martes, un total de 90 segundos y desapareció de los titulares internacionales para siempre. Se le caracterizó con una sola palabra que nadie cuestionó, "dictador".
    dicen que su humo se escapó por el agujero en la capa de Ozono y se mezcló con los otros gases mortales
    en inglés decir la palabra infarto causa risas
    "in fart o"
    tiene algo que ver con gases fétidos,
    aunque dicen que el humo denso del crematorio era del momento cuando encienden los hornos, talves esa fue la última protesta de cuerpo presente.
    Yo me quedo con la gran admiración que me dejó la valentía del nieto de Prats, el escupitazo necesario aun cuando estaba rodeado de hienas, ratas y alacranes.
    hm

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  14. Notable post!!! Aun falta la verdad para hablar de reconciliación...


    Un abrazo

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  15. Y aún quedan muchas preguntas sin respuestas, pero es ahí donde nuestra memoria colectiva debe estar atenta, denunciante, acusadora, es ahí, donde nuestra furia contenida no nos dejará tranquilo hasta que encontremos a cada uno de nuestros compañeros, es ahí donde nuestros hijos sabrán la verdad absoluta y nuestros nietos, porque un país sin memoria es sólo tierra sin agua, seca, quejumbrosa.
    Tremendo post y un gran abrazo con mucho sentimiento solidario

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  16. Pablo: efectivamente mi encuentro cara a cara con Pinochet, durante una semana interminable, ha sido lo más extraño, fuerte, removedor y conmovedor que me ha pasado jamás. Todavía no lo asimilo. Sin dudas, tengo harto que contarles a mis nietos.
    Feliz Año Nuevo, y gracias por caer en mi blog.
    Un abrazo.

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  17. Pablo, recién descubrí tu blog y este artículo hizo que "salieran las raíces a buscar" esa tierra en la que aún yacen, desperdigados, hombres y mujeres nuestros cuyos nombres fueron deshonrados y en los cuales se marcó la crueldad como el signo del mayor asesino de la historia de Chile y de todos sus cómplices.

    El mar y la tierra saben que no podemos ni debemos olvidarnos que Pinochet fue además de asesino, el típico dictador-ladrón (él y su familia), zorro astuto (con el perdón de los zorros) que amarró la transición con una ley de amnistía como forma de garantizar que no habría otro golpe al recuperar la democracia. Aunque ya sabemos que el precio que pagaron los gobiernos de Aylwin y Frei fue bastante superior al acordado.

    ¿Habrá castigo a los culpables? ¿Como el castigo en "cárceles vip", tipo hotel 4 estrellas y salidas turísticas con custodia por expertos guardaespaldas? ¿Castigo como una firmita una vez al mes? ¿Cambio de sentencia por reclusión domiciliaria considerando edad del "ancianito" criminal?

    Tengo la tendencia a sospechar en vez de creer. Y no porque me considere pesimista, sino más bien como "optimista con experiencia".

    El dolor que nos causó Pinochet y su banda de criminales no se nos va a borrar. La sola mención de su nombre siempre nos provocará náuseas.

    El Pinochetismo casi no existe. Se arrancaron todos los Pilatos por "conveniencia política-estratégica". Todos mirando el techo como inocentes palomas.

    Pero basta mirar un poquito la historia de nuestro país para comprobar que la tendencia es al militarismo, que siempre está el caldo esperando su punto de ebullición para que el cultivo produzca brotes.

    La democracia es frágil, aquí en nuestro continente más que en cualquier otra parte y todos somos responsables de su cuidado.

    Mis saludos, Pablo.

    Helena

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