Atravesando el Desierto de Atacama
Bueno, la verdad es que hace hartos días ya que volví del Norte pero no había encontrado el momento de sentarme a escribir. Ahora encontré el espacio.
Como les contaba, anduve algunos días por motivos de trabajo en el Norte grande de Chile. Una de las cosas entretenidas que tiene mi profesión, la sociología, es cuando uno va "a terreno" (como se dice en la jerga interna). Cuando uno visita lugares, conversa con personas, conoce historias, aprende muchas veces más que al leer un texto de algún teórico clásico. No es que no haya que leer, pero es que la realidad concreta o material de la vida misma siempre predomina y determina el conjunto de ideas que sobre ella se tejen y construyen (¿tal vez, resabios materialistas dialécticos...?).
La cosa es que el Norte con su aridez impresiona. Si bien iba con un objetivo bien particular, a investigar en torno a un tema bien concreto y específico (cuál es la efectividad de programas públicos que buscan mejorar las condiciones de empleo e ingresos de familias en extrema pobreza), lo más interesante de un viaje siempre ocurre en torno lo imprevisto, lo sorpresivo, lo que va más allá de tu objetivo puntual, lo que está "fuera de programa". Y también cuando te percatas de que, incluso en los lugares más insólitos, el mundo es un pañuelo.
Aquí algunas fotos del viaje y retazos de algunas de estas anécdotas:
Antofagasta
Ciudad de contrastes, como casi toda la segunda región de Chile, a simple vista conviven los autos y camionetas último modelo 4 x 4, fiel reflejo de que estamos en la tierra del cobre (por aquí en esta zona está la mina de Chuquicamata), con la pobreza que se puede ver desde el centro de la ciudad, si se mira hacia los cerros de arena que rodean la ciudad.
Pero también entre los trabajadores de la minería hay desigualdades. Justo en los días que estoy por aquí, los trabajadores de la Compañía Minera Escondida (que es privada y es una de las más
grandes del mundo) llevan varios días de huelga, exigiendo mejoras salariales y de beneficios.
La cosa es que lo insólito se me presenta durante un taller que debo dirigir con un grupo de asistentes sociales que trabajan directamente con familias indigentes. Al presentarme con mi nombre y apellido, una de las participantes me pregunta si acaso tengo yo algo que ver con los Morris de Valparaíso. A mucha honra, le respondo que sí. Gran emoción, conoce nuestra historia y éstudió en la universidad en Valparaiso. La memoria la retrotrae a muchos años atrás.
Me voy de Antofagasta con un gusto, una sensación especial. Está cambiada la ciudad desde la última vez que vine para mi viaje de estudios del colegio en 1990. Hay una nueva costanera, mall, grandes tiendas que no recordaba y hasta una nueva playa artificial. El viaje ya comienza a traerme sorpresas.
Camino costero entre Antofagasta y Tocopilla
El siguiente destino es María Elena, pero por facilidad de alojamiento y los tiempos de transporte decido pasar una noche en Tocopilla, que queda mucho más cerca y me permite descansar.
El camino de Antofagasta a Tocopilla (que queda 186 kilómetros más al norte) va bordeando la costa. Viajé durante la tarde, pero por lo nublado parecía ya casi de noche.
Esto es totalmente nuevo para mí, nunca he andado por estos lados. Y es bien impresionante, aquí la cordillera prácticamente choca con el mar y sólo queda una pequeña franja por la que va el camino. Esta no es la cordillera que conocemos en la zona central, no se ven árboles ni plantas. Sólo cerros altos de arena seca que se enfrentan al gran Océano Pacífico.
En la orilla del mar, a ratos se ven grupos pequeños de pescadores. De vuelta en Santiago leí que en alguno de estos mismos lugares en 1971 se detuvo Fidel Castro con su comitiva de improviso para conversar con estos trabajadores solitarios. O sea que hay historia aquí también.
Tocopilla
Y llego a Tocopilla, otro mundo nuevo para mí. Averigüé antes que es una de las comunas más pobres de la región. Dato curioso y paradojal, pues al mismo tiempo esta es llamada "la capital de la luz" porque aquí están ubicadas las plantas eléctricas de Electroandina y Norgener, que abastecen de electricidad a las grandes mineras: Codelco, Escondida, Soquimich. Y también es puerto de salida de gran parte de la producción de cobre y salitre de la zona.
La ciudad es pequeña y bonita, aunque claro, estuve sólo una tarde-noche y la madrugada siguiente aquí. Recorrí el centro y me llamó la atención la plaza escalonada y el contraste entre las casas de colores y el amarillo grisáceo de los cerros de desierto que la rodean.
Al llegar al hotel donde alojé pregunté qué lugares podía aprovechar de conocer en tan poco tiempo. Justo venía saliendo un matrimonio mayor y me comentan lo cambiada que está la ciudad. Les cuento que es mi primera vez en este lugar, que estaré sólo una noche y que quiero llevarme algún recuerdo de aquí.
El caballero me responde que él es también primera vez que viene con su señora, pues hace 45 años que no estaba en el lugar. Había nacido aquí y luego emigrado hacia Viña del Mar, donde conoció a su mujer. Le comento que yo viví allí algunos años y mis abuelos maternos eran de allá, de Chorrillos. Y sorprendidos, me responden que ellos justamente viven en las Torres de la Quinta Claude. ¡Buen viaje! ¡Suerte! Nos despedimos.
María Elena
Y viajo la mañana siguiente a María Elena. Tampoco la conozco. Ciudad histórica, es el único campamento salitrero que sigue existiendo en todo Chile. Las calles del pueblo fueron diseñadas imitando la bandera del Reino Unido, por lo que tiene formas raras y es muy fácil perderse. De hecho, me perdí al llegar, pero como todo es chico, no me costó finalmente llegar a donde iba.
Aprovechando el tiempo antes de tener la reunión que debía tener, recorrí la plaza. Todo está cargado de historia. Hay un teatro remodelado hace algunos años, donde históricamente se desarrolló gran parte de la intensa actividad social y cultural que realizaban los obreros del salitre en la primera mitad del siglo pasado. Hoy se ocupa poco, pues la gente prefiere ver televisión.
Hay también un museo del salitre, una iglesia y un estadio cerca. Pero se ve poca gente en las calles. Una mujer solitaria barre la vereda en frente de su casa. Y unos niños que están en la plaza me dicen sonriendo: "tío, porqué no nos toma una fotito de recuerdo y la manda después por e-mail". Por ahí está la ex-pulpería, hoy conjunto de almacenes.
Luego tengo la reunión de 10:00 a 13:00 y al terminar pregunto por algún lugar donde almorzar, pues el bus pasa a las 14:30. Me recomiendan una muy buena picá, donde me dan de entrada cazuela de ave, seguido por un plato de fondo de carne mechada con arroz y ensalada, más la bebida y el postre. Bien contundente.
En medio del almuerzo, las persianas del lugar comienzan literalmente a volar. Es un fuerte viento que viene desde la costa y levanta en cosa de minutos una gran polvareda de arena.
La dueña del local -que tendrá a simple vista unos 70 años- me mira y me dice "qué raro, esto nunca sucede en esta época, generalmente ocurre a fines de septiembre". Luego me echa la talla, riéndose: "usted llegó, se sentó aquí y trajo la tormenta de viento, va a comer pura arena ahí".
Le comento que es primera vez en este lugar, que parto a las 14:30 y que ha sido una experiencia muy interesante conocer María Elena. Y me dice "Ahhh, qué le apuesto que a las 14:31 cuando ya haya partido el bus, la tormenta va a terminar". Jajajaja, y nos despedimos.
Desierto de Atacama entre María Elena y Antofagasta
La carretera de regreso a Antofagasta va por el medio del desierto, según algunos, el más árido del mundo. Aprovecho de dormir buena parte del viaje, pero también de tomar fotos. A la pasada alcanzo a capturar la oficina salitrera de Chacabuco, en tiempos de la dictadura también campo de concentración.
Y el desierto, grande, seco, imponente, infinito...
Antofagasta y Santiago de noche desde el cielo
Llego a Antofagasta, alcanzo a estar algunas pocas horas, tomo uno de esos exquisitos jugos de mango con leche que venden allá, y parto al aeropuerto para regresar a Santiago.
Las luces de Antofagasta al despegar y de Santiago al aterrizar se ven nítidas desde la ventana. Pero hace frío y está nublado más arriba.
La misma tormenta que entró incipiente, empujando la arena del desierto hacia María Elena, resulta ser parte de un frente de mal tiempo que está ingresando al norte de Chile y que hace zamarrear el avión durante todo el vuelo. Unos días más tarde de hecho llovió, cosa poco habitual en la zona.
Por lo visto, fueron días especiales para los habitantes del Norte grande, al igual que para mí.



25 comentarios:
Pues ya le dije alguna vez que sus ojos nos ayudan a ver mas alla del horizonte eso es un regalo. Gracias por escribir .
Saludos una niña vieja.
No se porque tu nombre y tu cara me parecen familiar.. es extraño..
Gracias por tu visita en primer lugar! y respecto a tu post.. soy del norte y aunque siempre me han tildado de loca amo el desierto! tiene algo especial.. antofagasta nunca ha sido mi ciudad favorita ( soy de iquique)aunque radicada en la selva de cemento conocida como stgo.. pero es interesante..
Saludos!
me gusto mucho lo que escribio, me trae recuerdos de mi infancia ( si es que ya termino) vivi muchos años en arica y lo que me quedo fueron los recuerdos de cuando mi viejo nos llevaba los fines de semana a conocer los pueblitos que se encontraban escondidos. Siempre preferi esos viajes que quedarme algun fin de semana en la casa viendo television. hasta hoy me gusta ir a lso pueblas, cada uno tiene su propia historia, costumbres y tradiciones.
me trajo recuerdos del norte, que ya quizas no pise mas.
saludos...
Nos graficaste muy bien tu viaje,creo que cuando uno viaja,es como que cambia de estado,algo cambia,más si vas a lugares tan particulares como nuestro desierto.
Interesante Pablo:
Hace unos 5 años hice con mi familia nuclear un viaje al norte desde Stgo hasta Iquique, fue espectacular nunca lo olvidaré.
Lo que más me llamó la atención es haber pasado por el ex puerto boliviano de Cobija donde alojó incluso Andrés de Santa Cruz y que hoy está abandonado. Ver las ruinas de un lugar -otrora importante- que además pertenecía a un país que hoy no tiene mar, su cementerio abandonado y saqueado hasta el cansancio etc. Tengo hartas fotos un día te las mando.
Saludos.
Johny
Buena bitacora. Ilustra y eso se agredece. He viajado por trabajo y con frecuencia en los últimos meses a Iquique y de ahí a los pueblos hacia el altiplano (mamiña, camiña, pozo almonte, huara, entre otros) y realmente el norte atrae de manera mágica ¿será que como soy del sur me atrae el polo opuesto con especial obsesión?
Saludos,
Un Valdiviano alucinado por la poesia del desierto.
Alex.
yo soy sureña, las pocas veces que he estado en el norte me han dado ganas de salir a regar los cerros.
¿que tal programas de empleo?
¿mejora la cosa o seguimos con puros parches?
saludos
- Carolonline, bueno, en realidad gracias por el comentario.
- Mis Nuevos Aires, capaz que nos conozcamos de algún lado o nos hayamos topado por ahí, quien sabe... y coincido en que prefiero Iquique a Antofagasta, aunque no deja de ser interesante.
- Constanza, bonitos recuerdos los que relatas.
- María Pastora, gracias por la visita.
- Johny, muy interesante el trasfondo histórico de todos esos pueblos y ciudades del norte, ymándese las fotos nomás.
- Alex, temendo contraste, Valdivia y el desierto !!! Sabes que en Camiña conocí a Andrea y ese sí que es un lugar mágico, al que no he vuelto desde hace 10 años.
- sinseso, bueno, la pregunta del millón, los programas de empleo por lo que se ve son más bien parches curitas, y no siempre de la mejor calidad...
¡Hola, Pablo¡ Me presento, soy Héctor "Tito" González, de ATINA CHILE VI Región y EL RANCAHUASO, supe de tu blog, por dos cosas: el blog de tu hermana Elizabeth Morris y un email que me llegó de tu parte sobre la Junta Blogger.
Hola Pablo, que tal. Llego a tu blog y quedo sorprendido por la calidada y orden. Lo seguire visitanto. Tratemos de colaborar con la junta de bloggers que se está organizando y mantengam,onos en contacto,
Yo tengo 36 blogs temáticos a partir de Consultajuridica, que en este momento y desde hace unos días esta con problemas técnicos de Blogger y que ha sido imposible que lo revisen. Felicitaciones y un abrazo
Saludos Rodrigo González
Saludos desde la isla, Zenia en:
http://imaginados.blogia.com
Interesante reportaje para conocer Chile.
Los techos de María Elena se parecen a los de las más antiguas casas de mi ciudad.
Que bueno esto de mostrar Chile, no siempre hay tiempo ni plata para conocerlo.
Hola: me gusta mucho tu blog. Creo que tu relato por el norte está profundamente conectado tu la experiencia. Revisé tu perfil y algunos colegios por los que pasaste me suenan bastante conocidos, yo estudié en el Francisco de Miranda.
Bueno, saludos
p.
Un lindo viaje amigo!! Yo fui hace mucho...pero con tu relato ya le dije a mi Makita que debieramos ir...
Gracias por todo lo que entregas...gurú!!
hola pablo, bueno pues saludos, y gracias por la visita, y claro, como decimos acá, de cuando en cuando hay que reventarse cohetes, aún con el peligro de incendiarse uno mismo.
hablar de uno mismo raya con la piromanía.
saludos
juan carlos guerrero
Muy interesante tu blog Pablo. Creo que se pueden mejorar la calidad de las fotos con otra herramienta que proporciona Google, el programa Picassa, que es fácil de usar y te permite organizar todo tipo de imágenes en sus carpetas e indizar por palabres claves para su búsqueda por múltiples entradas. Y también resulta eficiente para enviarlas por correo electrónico y reportar al blog. Saludos.
ohhh.. no habia visto tu comentario hasta ahora.. que te puedo decir, casi lloro con las fotos de tocopilla... hace unos mmmm... varios años que n regreso.. no sé si algun dia lo haga, tiene demasaida magia en mi memoria...
el farellón costero de esta zona es una experiencia que no se puede llegar a transmitir completamente con palabras nisiquiera con imagenes, no es cierto? :)
Hola Pablo... Con Ignacio fuimos a La Serena y al Valle de Elqui y estuvo muy bonito... Oye, anda a mi blog y mira lo que hay!!!
Un concierto de Francesca Ancarola para bloggers!!!
Saludos
P.
Que buen relato Pablo y que rica experiencia, que envidia poder trabajar recorriendo tu país y observando la diversidad presente en este pequeño pero extenso pedazo de tierra.
Te felicito por tu capacidad de compartir y captar de la realidad detalles que de alguna forma a todos nos hacen sentido.
Un abrazo
Paty
...como se nota la sociología... que interesante carrera por lo demás, yo creo que en otra vida hubiese sido mi otra opción; ya que en esta no hay caso...
Buen blog
adiós
Llegué de casualidad a este blog...
Pero me quedé pegada 1ro porque yo estudio Sociología, claro que en 1er año, en la U. ARCIS y de verdad que cada día me enamoro más de la Sociología... apesar que estoy recien comenzando.
Por otra parte interesante ir hacer trabajo de campo (como diría un antropólogo) al Norte grande, sobretodo a María Elena, cuantas historicidades en cada una de las personas...
Ojalá algo así me toque algún día... jeje
Bueno ahora yo estoy comenzando con los pescadores artesanales,
¿Por qué siempre miramos a la cordillera y no hacia el mar?
¡Hola, amigo Pablo¡ Muchas gracias por visitar mi blog, dale mis saludos a tu familia y a tu hermana Elizabeth.
Gracias, por pasar a mi blog... y darse el tiempo de leer
lo que escribe ésta alumna que está recien comenzando en la sociología,
de verdad que para mí es un agrado, que ya un Sociólogo lea lo
que escribo. Aunque aún no lo sé hacer, pero se hace el intento...
Hola Pablo, veo que eres uno más de los que hemos quedado encantado con el norte de nuestro País, es como un imán que te atrae y te lleva a vivir y sentir distinto, lo digo, porque, por cosas de la vida y por trabajo, me fui a vivir a Calama, conocí los lugares más fascinantes que uno se pueda imaginar: pueblos indígenas, los Gayser, lagunas, salares, volcanes, flora y fauna, es que te podría mencionar y no terminaría nunca. Pues la verdad, me enamoré del norte: su gente, clima, atmósfera, y si nos vamos al lado costero, sus playas.
Ahora, si tu me preguntas, si quiero volver, te diría que SÏ.
Gracias, por haber despertado en mi, esas tan bellos recuerdos!!!
Pablo, que bueno que la hayas pasado bien en este mi norte querido. A modo de información debo decirte que María Elena es el último pueblo de tradición salitrera existente en Chile y el mundo, y la mina de cobre a rajo abierto más grande del mundo, está ubicada en Chuquicamata, con 4,6 km de largo, 3 km de ancho y 980 m de profundidad aproximadamente (google earth lat), es tan grande que puede verse desde el espacio. Saludos.
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