Fui un afortunado. Llegué en diciembre con cielo despejado y la gran manzana se me apareció de improviso, sorprendiéndome con su belleza y dejando su silueta por siempre dibujada en mis recuerdos de fines del 2011.
Aterrizando en Nueva York
Fui un afortunado. Llegué en diciembre con cielo despejado y la gran manzana se me apareció de improviso, sorprendiéndome con su belleza y dejando su silueta por siempre dibujada en mis recuerdos de fines del 2011.